El mensaje de hoy de las aceiteras y los exportadores no sólo busca atacar el “frente externo” (el gobierno) sino que también busca ser un mensaje a la interna de la cadena cerealista.
Si bien hay que resaltar que las autoridades de CIARA siempre estuvieron disponibles (y al instante) a los requerimientos de la prensa durante todo el conflicto por las retenciones móviles, llamó la atención el silencio oficial ahora roto con la solicitada.
Pese a que exportadores y aceiteras tienen activa representación en las Bolsas cerealeras, que se plantaron fuerte en defensa de los mercados, sus cámaras de base venían manteniendo un perfil muy bajo (sin conferencias de prensa, comunicados, solicitadas y gestiones públicas) pese a que el gobierno está armando cada vez más regulaciones y controles que podrían ahogar el libre comercio.
En rigor, todas las últimas medidas del gobierno (retenciones móviles, resoluciones de la Oncca y hasta los proyectos de ley en danza) tendrán una consecuencia directa: caída del precio de los granos.
En efecto, ya sea por la eliminación de los mercados a término, la pérdida de confianza de los países compradores, la mayor burocracia, el cambio en la normativa comercial (por ejemplo en las declaraciones juradas de exportaciones) y la concentración de la comercialización en un período acotado de tiempo (convirtiendo al mercado en uno spot o de efectivo), generarán una baja en el precio de los granos.
Y son los compradores de granos quienes pueden capitalizar y aprovechar esa baja en un contexto mundial de precios altos. Eso si, siempre y cuando no haya piquetes que traben el ingreso de la mercadería a los puertos y plantas, y que el gobierno no los apriete trabando autoritariamente la salida de barcos, dos causas de millonarios sobre-costos operativos que además les genera riesgos de perder mercados externos.
Y si bien no prendió para nada en el sector la versión de una complicidad exportadora en la sanción de las retenciones móviles, el silencio público de los traders sí alentó una hipótesis que terminó calando bastante: la baja de precios que causa el nuevo esquema de retenciones les vino como anillo al dedo.
Pelear por el precio es la esencia de cualquier mercado. Y tras el fin del paro comercial, la puja volvió a calentarse porque las plazas argentinas no están capitalizando la tendencia alcista que llega del exterior, justo cuando se deben empezar a fijar los precios de muchas ventas ya realizadas (con mercadería entregada) en base a los valores registrados en el día (llamados “precio cámara”).
El tema está caliente porque los vendedores pujan para que las pizarras de las Bolsas reflejen valores más altos mientras que los compradores buscan plancharlos, tarea difícil porque también tienen la presión de recuperar el tiempo perdido y abastecer a barcos que están en rada esperando por cargar.
Lo cierto es que con la solicitada de hoy, los exportadores rompen el silencio público y buscan dejar bien en claro su postura frente al conflicto. Y si bien no acusan directamente al gobierno, se muestran bien identificados con el sector agropecuario y el reclamo ruralista.
Además, hay que aclarar que ideológica y políticamente el sector está en la vereda de enfrente de las políticas del gobierno para el campo, sobre todo en materia de intervención del Estado. También siempre defendieron el papel de las Bolsas y el rol de los mercados a término, muy atacados éstos últimos por las recientes medidas oficiales.
Incluso, es un sector afectado diréctamente por los grandes déficits del gobierno, como la situación energética, la deplorable infraestructura vial y la incertidumbre social y política que genera el estilo de gobierno del matrimonio presidencial.